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Lactancia Humana

A. Establecimiento óptimo de la Lactancia

La LH es el estándar de oro en la alimentación del recién nacido (RN) y lactante, reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría(SVPP), se recomienda de manera exclusiva durante los primeros 6 meses y con alimentación complementaria hasta los 2 años o más1.

Características de la LH efectiva: la posición al lactar, el agarre de la mama, la succión y la transferencia de leche adecuados. La LH óptima comienza con el contacto piel con piel y el cumplimiento de la hora sagrada, en primera hora de vida, luego tomas frecuentes, sin dolor mamario, micciones claras a partir del tercer día de vida (4 a 6 al día) y deposiciones amarillentas grumosas color “mostaza” a partir del 4-5 día en número variable con pérdida fisiológica del peso menor al 7% en primera semana y ganancia ponderal a partir de segunda semana de 25-30 g diarios. Recuperación del peso al nacimiento entre el 7.º y el 10.º día. El inicio precóz de la LH, garantiza el éxito y la longevidad de la misma.  Urge cumplir con la consulta prenatal de LH para que los pediatras entrenen a las madres en LH, cumplir pautas hospitalarias para favorecer la LH: parto sin dolor, cumplimiento de piel con piel, hora sagrada, pinzamiento oportuno del cordón, alojamiento en conjunto, sin rigidez en los horarios, a demanda (8-12 tomas/día los primeros días) y que la madre reciba apoyo de la familia2.

B. Observación de la toma. Agarre adecuado

La escala LATCH herramienta de valoración de la toma desarrollada por Jensen et al. (1994) evalúa objetivamente de la efectividad de la LH, a través de una puntuación: “Agarre”, “deglución”, “tipo de pezón”, “comodidad/confort”, “mantener colocado al pecho”, de los acrónimos L, latch, A, audible swallowing, T, type of nipple, C, confort, H, hold positioning. Es una herramienta muy útil, a través de un instrumento de valoración de la LH, para que los pediatras identifiquen áreas en las que la intervención es necesaria. Es pronóstico de la duración de la LH exclusiva, detección precoz de LH ineficaz y detección precoz de problemas relacionados con la instalación de la LH y el resto del proceso de amamantamiento. La puntuación máxima de la evaluación de la LH es 10, y una puntuación total obtenida tras una valoración que esté por debajo de 10 indica que la madre requiere apoyo (Tabla 1)3.

Signos de buen agarre (Figura 1)4,5:

  • El mentón y la nariz del RN están cerca del pecho de la madre
  • Los labios del RN están evertidos, sobre todo el inferior
  • La boca del RN está bien abierta y las fosas nasales libres
  • Se observa más areola por encima de la boca del RN que por debajo (agarre asimétrico)
  • La lengua del RN está debajo de la areola y encuentra extendida hacia delante sobre la encía inferior y los labios son ampliamente apoyados alrededor de la mama

Figura 1. Signos de buen agarre

 

Alteración de la succión

Los RN y lactantes realizan dos tipos de succión: nutritiva que utilizan para comer es una succión profunda, rítmica, que mueve la rama mandibular en la que se escucha la deglución de leche humana (lh). Una vez extraida la lh, pasa a ser una succión no nutritiva: superficial, que les permite tomar la parte grasa de la lh, relajarse así como desarrollar el vínculo afectivo.

Alteración físico-anatómico de la succión

  • Anquiloglosia
  • Macroglosia
  • Retrognatía
  • Paladar hendido y labio leporino

 

Alteración funcional de la succión

Succión incorrecta:

  • Por hipertonía del lactante: se trata de lactantes inquietos, que se arquean durante la toma, succionan tirando del pezón con agarre doloroso, parece que no supieran mamar. Conocida como succión disfuncional y es frecuente verla en lactantes acostumbrados al uso de chupones y tetinas del biberón, en RN separados de su madre o que maman en mala postura
  • Por hipotonía del bebé: ritmo lento con succión débil, pausas largas con pocas succiones por pausas frecuentes, con escasa transferencia de lh y con incoordinación de la succión-deglución-respiración. Esta succión se conoce como inmadura. También puede ocurrir en lactantes con síndrome de Down o con hipotonía de otro origen donde pueden encontrar beneficio en postura dancer durante el amamantamiento.

Alteraciones traumáticas de la succión 

Debido a partos traumáticos o instrumentales que ocasionan deformidades craneales, musculares (torticolis congénita).

Alteraciones de la postura

Signos de buena posición:

  • La madre se encuentra cómoda, bien apoyada y relajada
  • Todo el cuerpo del lactante está bien apoyado y frente a la madre (pecho frente a pecho)
  • La cabeza y el cuerpo del bebé están en línea recta
  • La cara del lactante mira hacia el pecho
  • La madre mantiene el cuerpo del lactante cerca de ella
  • En RN, la madre lo envuelve en un abrazo. No lo sujeta solamente de la nuca y los hombros

 

 Posturas sentadas (Figura 2). Se dividen en: posición de cuna, posición de cuna cruzada o posición en balón de rugby. Se recomienda el uso de almohadas y reposapiés para mayor comodidad y para elevar al lactante al nivel de la mama de la madre. 

Postura tumbada: en la cama, la madre y el lactante de lado tumbados, uno frente al otro. Se recomienda la postura de crianza biológica para revertir mala postura. En postura semirreclinada de la madre, el lactante busca, encuentra la mama y se agarra, succiona y obtiene lh. Esta posición biological nurturing estimula la aparición de mayor número de reflejos, comportamientos instintivos neonatales y maternos, que ayudan a un mejor establecimiento del amamantamiento eficaz y pudieran estar relacionados con un aumento de la secreción de oxitocina en el primer mes.

                                                                Figura 2. Posturas para amamantar                                                                                                           

Exploración orofacial del lactante, disfunción oral 8

La disfunción oral del lactante incluye valoración de diversos elementos como:

  • Inmadurez del bebé
  • Características anatómicas individuales que dificultan el agarre, como la retrognatia o la anquiloglosia
  • Alteraciones neurológicas transitorias o permanentes que dificultan la posición del RN para mamar, llevándolo a adquirir posturas atípicas
  • Dolor facial o malformaciones craneales por lo general producidas a causa de un parto instrumentado (ventosas, fórceps o espátulas)
  • El uso de anestésicos durante el parto, como la peridural
  • El retraso en el inicio de la primera toma tras el parto
  • La separación madre-RN o poco contacto piel con piel
  • Las prácticas hospitalarias iatrogénicas como el uso de chupones y biberones en el periodo neonatal

Cuando se explora al RN deben valorarse alteraciones secundarias que ocasionan disfunción oral y por tanto dificultad en el establecimiento de la LH como la presencia de deformidades craneales (caput succedaneum o cefalohematoma), torticolis congénita, hipo o hipertonía muscular. Deben ser explorados los reflejos orales (búsqueda, succión, deglución, extrusión, mordedura, vómito, tos) pueden estar exacerbados, disminuidos o ausentes. 

Frenillo sublingual. Anquiloglosia9-11

El frenillo sublingual es una membrana que sujeta la lengua por la línea media de la parte inferior. Se trata de un resto embriológico que debería desaparecer en la semana 12 de gestación pero que por motivos genéticos o ambientales no lo hace, limita el amamantamiento. Cuando este frenillo es corto y limitante se conoce como anquiloglosia (AG) que consiste en un defecto congénito que se produce en un 4-10% de los RN y que puede suponer una limitación para el adecuado establecimiento de la LH debido al dolor mamario ocasionado por mal agarre y fricción continua del pezón, dificultad para transferencia de lh con hipogalactia secundaria y escasa ganancia ponderal del lactante. En el lactante suele existir retrognatia mayor a la fisiológica, callo de succión marcado, paladar ojival, movimientos irregulares de la lengua y chasquido durante la toma. A largo plazo se encuentran otro tipo de dificultades como problemas de articulación del lenguaje: rotacismo (dislalia en el fonema de la “r”), dificultad para realizar sonidos sibilantes y linguales “t”, “d”, “z”, “s”, “th”, “n”, “l” y problemas mecánicos debidos fundamentalmente a una respiración oral: respiración bucal, paladar ojival, necesidad de ortodoncia, deglución atípica, mordida cruzada o abierta y problemas sociales. No existen estudios con la suficiente calidad metodológica que permitan concluir la necesidad de frenotomía ante una anquiloglosia. Disponemos de cuestionarios que valoran el aspecto y funcionalidad del frenillo y pueden orientar en la necesidad de frenotomía. 

La clasificación morfológica más utilizada actualmente es la de Coryllos y Kotlow en la que se distinguen 4 tipos de frenillos (Figura 3).

  • Frenillo tipo 1: fino y elástico. La lengua está anclada desde la punta al surco alveolar. No es posible elevarla ni extenderla. Suele producir anquiloglosia en el 100% de los casos y adopta la morfología típica de corazón o letra épsilon
  • Frenillo tipo 2: fino y elástico. La lengua está anclada desde 2-4 mm de la punta al surco alveolar, impide la elevación y extensión, pero en menor medida con una probabilidad de un 75 % de anquiloglosia
  • Frenillo tipo 3: grueso, fibroso y no elástico. La lengua está anclada desde la mitad de la lengua hasta el suelo de la boca. Se extiende, pero no se eleva
  • Frenillo tipo 4: no es visible, pero si palpable al estar submucoso y tiene un anclaje fibroso desde la base de la lengua hasta el suelo de la boca. Suele asociarse a paladar ojival y va a provocar movimientos asimétricos de la lengua. Suele conllevar retraso diagnóstico.
 

Fig. 3 Clasificación de Coryllos del frenillo sublingual

A nivel funcional, además, se incluyen las siguientes escalas de valoración que ayudarán en la evaluación de un frenillo para decidir necesidad de frenotomía:

  • Bristol Tongue Assesment Tool (BTAT) incluye dos apartados, de apariencia (apariencia de la lengua al elevarse e inserción del frenillo lingual a la cresta alveolar inferior) y 2 de función (elevación y extensión de la lengua). Puntuación de 0-3 indica restricción y anquiloglosia moderada (Figura 4).

Fig. 3 Clasificación de Coryllos del frenillo sublingual

Fig. 4 Escala BTAT

  • La escala Hazelbaker consta de dos medidas de la lengua: apariencia (compuesta por cinco ítems a valorar) y funcionalidad (siete ítems). Se puntúa de 0-2 en cada uno de los ítems. Se considera anquiloglosia significativa (AGS): puntuación de función ≤11 o una puntuación de apariencia ≤8, junto con un manejo fallido de la lactancia. La AGS serán candidatas a intervención quirúrgica. Ante puntuaciones dispares en ambas medidas, prevalecerá la puntuación de la función frente a la de la apariencia en la valoración (Tabla 2).

La rehabilitación posfrenotomía (terapia miofuncional) será necesaria para evitar adhesión de la cicatriz y para rehabilitar la hipotonía orofacial subyacente. El objetivo será prevenir el desequilibrio existente en el sistema orofacial, facilitando la distensibilidad y elasticidad del frenillo mediante un correcto equilibrio muscular y donde la colaboración de la familia es imprescindible.

Los ejercicios recomendados son:

  • Presionar la punta de la lengua hacia abajo a ambos bordes de la herida o en la misma herida
  • Estimular reflejo de búsqueda en lactante
  • Estimular reflejo de succión (elevación y extensión)
  • Estimular cara interna de las mejillas (lateralización)
  • Estimular labio inferior para que saque la lengua (extensión)

Tabla 2. Escala de Hazelbaker

Transtornos musculares

Pueden existir características anatómicas individuales que dificultan el agarre, como la retrognatia o la anquiloglosia, alteraciones neurológicas transitorias o permanentes que dificultan la posición del RN para mamar, llevándolo a adquirir posturas atípicas. La adquisición de posturas atípicas pueden proceder de problemas musculares derivados de partos traumáticos, de malformaciones craneales por partos instrumentales (ventosa, fórceps), de fracturas de clavícula, torticolis muscular congénita, parálisis braquial, etc. y precisarán de tratamiento rehabilitador específico y de cambio postural (postura de rugby, cuna cruzada,

a caballito, tumbada, reclinada según la afectación) durante el amamantamiento que logre un buen agarre y transferencia de leche. 

Lactancia dolorosa 12

Por cada día de dolor materno en las tres primeras semanas de la LH existe un riesgo de cese de esta del 10 al 26%. El dolor mamario es la causa principal de abandono de la LH y en la mayoría de los casos es secundario a un mal agarre. Debe realizarse una valoración mediante herramientas como SF-MPQ (Tabla 3). Deben recogerse los antecedentes personales, lactancias anteriores, embarazo, parto, inicio de la lactancia, evolución de la sintomatología, aparición, intensidad y cuándo ocurre: Entre las tomas: continuo o alterno o durante las tomas: al inicio, durante toda la toma, al final de esta. Es importante valorar color y forma del pezón tras la toma.

La prevalencia de dolor inicial en el pezón en cualquier mujer que realiza LH es del 60-80%. Suele ser transitorio, con un pico al tercer día y resolución en 2 semanas:

  • Agarre inadecuado del pezón/patrón de succión desorganizado (anquiloglosia, prematuridad, anomalías orofaciales, fracturas de clavículas, torticolis, asimetría mandibular…). Mejorar agarre, tratamiento específico de anomalías musculares.
  • Traumatismo por sacaleches (ajuste incorrecto del reborde, aspiración de alta presión excesiva o duración prolongada).
  • Dermatosis por fricción o secundaria a irritantes, lanolina, discos de lactancia. Valorar uso de pezoneras, esteroides tópicos (hidrocortisona) 2 semanas.
  • Dermatosis crónica en madre: atopia, psoriasis, enfermedad de Paget del pezón. Tratamiento con emolientes, aceite, esteroides tópicos (hidrocortisona) durante 2 semanas o corticoides orales.
  • Grietas/perla de leche por disbiosis del conducto galactóforo: mejorar agarre, mantener heridas secas y limpias, evitar lavado con jabón en exceso, solicitar cultivo y valorar mupirocina tópica o drenaje estéril con aguja de ampolla de leche.
  • Vasoespasmo: fenómeno de Raynaud. Evitar el frío. Aplicar calor seco en la zona del pezón inmediatamente al acabar la toma. Evitar sustancias que produzcan vasoconstricción: cafeína, nicotina. Valorar tratamiento con nifedipino 10 mg cada 8 horas.
  • Candidiasis del pezón: miconazol o clotrimazol aplicada sobre pezón y areola 4 veces al día durante 7-10 días y antiinflamatorios orales. Puede emplearse fluconazol oral (200-400 mg el primer día seguido de 100-200 mg/día durante 2-4 semanas) en la madre. Valorar necesidad de tratamiento en lactante si asocia muguet o candidiasis del pañal.

En todos los casos puede ser beneficioso el cambio de postura durante el amamantamiento (postura de rugby, cuna cruzada, a caballito, tumbada, reclinada según la afectación). El dolor puede derivar en la necesidad de una lactancia diferida con extracción manual o eléctrica de la leche.

Dolor mamario. Mastodinia

  • Ingurgitación mamaria: ocurre en los primeros días del posparto por acúmulo de líquido intersticial y aumento de la producción de lh. Las mamas están a tensión, doloridas y puede haber dificultad para que el RN se agarre al pezón por el edema alveolar, que puede aliviarse mediante la técnica de presión inversa suavizante, antiinflamatorios y aplicación de compresas frías, así como drenaje frecuente por el RN o con extractores
  • Mastitis subaguda: clínica latente de “calambres” en mama que irradian a axila, sensación de vaciamiento incompleto de la mama, frecuente antecedente de grietas o mal agarre puede ocurrir en esta situación una obstrucción del conducto que producirá clínica aguda de dolor localizado y eritema en la mama. La bacteria más frecuentemente encontrada es epidermidis, que puede beneficiarse de tratamiento con trimetoprim-sulfametoxazol
  • Mastitis aguda: clínica aguda de dolor mamario localizado, con eritema, induración, fiebre >38 °C y malestar general con antecedente frecuente de mal agarre o grietas. La bacteria causante suele ser aureus. El 85% de las mastitis curan con drenaje frecuente y eficaz por parte del RN o con extractores y antiinflamatorios, pero si en 24 horas no hay mejoría y persiste la fiebre debe iniciarse antibioterapia empírica como indica la Tabla 417
  • El empleo de probióticos: Lactobacillus salivarius, Lactobacillus fermentum y Lactobacillus reuteri, de forma indiscriminada puede retrasar la instauración de otros tratamientos eficaces y es necesario que se realicen más estudios sobre su eficacia y relación coste-beneficio dado que los existentes presentan escasa relevancia clínica

 

Tabla 4. Tratamiento mastitis agudas

Transtorno del vínculo. Depresión materna

La relación entre depresión posparto y dificultades en la LH es bidireccional y compleja. Las madres que tienen más dificultades en la lactancia tienen más riesgo de deprimirse debido al sentimiento de culpa que aparece y a su vez el destete precoz puede ser un factor de riesgo para aumentar la ansiedad y depresión.

El contacto precoz en la primera hora de vida tiene especial importancia en el establecimiento del vínculo afectivo, especialmente favorecido por la postura de crianza biológica en el que el RN instintivamente colocado en decúbito prono entre los pechos desnudos de su madre es capaz de ir reptando y comenzar a succionar. Esto junto con la LHE a demanda crearan un apego seguro en la autorregulación afectiva entre madre e hijo.

La depresión posparto es muy frecuente (5-25 % en el primer año tras el parto) y no tratada puede tener efectos negativos en la madre y lactante. Los partos difíciles, el estrés, el miedo, la ansiedad y otros estímulos físicos repentinos desagradables son otra de las causas de retraso de la lactogénesis II, y la edad materna mayor a 35 años se han asociado al abandono precoz de la lactancia.

La escala de Edinburgh es un cuestionario de 10 preguntas que sirve de cribado de la depresión posparto. En este caso la LH puede ayudar a estabilizar emocionalmente a la madre siempre y cuando se haya establecido de forma satisfactoria. Las mujeres que sufren depresión durante el embarazo necesitarán un apoyo mayor durante la LH. Si la psicoterapia no es eficaz se recurrirá a tratamiento antidepresivo (Figura 5)18.

Figura 5. Cuestionario Edimburgo. Depresión postparto

 

Enfermedades maternas

Hipogalactia

Es importante reconocer los signos de transferencia adecuada de lh:

  • En el lactante: patrón de succión, deglución y respiración constante y rítmico, con pausas periódicas, deglución audible, boca humedecida, brazos y manos relajadas y una vez saciado suelta el pecho
  • En la madre: ablandamiento progresivo de la mama, relajación o somnolencia, sed, contracciones uterinas (entuertos) o aumento del flujo de loquios durante o tras la toma al pecho, secreción o salida de lh del otro pecho durante la toma de LH. Tras la toma el pezón queda con forma elongada y redondeado, pero no aplastado, de color rosado y no erosionado ni dolorido.

 

 

Existen enfermedades maternas como el hipotiroidismo, el síndrome de ovario poliquístico, la obesidad mórbida, la diabetes gestacional, el síndrome de Sheehan que pueden acompañarse de hipogalactia secundaria. Así mismo, el retraso del contacto piel con piel, como en las cesáreas o la retención placentaria, pueden retrasar el inicio de la lactogénesis. En estos casos puede estar indicada la relactación y el uso de galactogogos. 

Alteraciones anatómicas mama/pezón

En la valoración de la LHE debe realizarse una exploración mamaria en busca de anomalías anatómicas como hipoplasia mamaria, pezones invertidos, antecedentes de cirugía mamaria reductora, traumatismos mamarios, presencia de prótesis mamarias, antecedente de cambio de las mamas durante el embarazo (aumento de tamaño y tensión) que pueden condicionar una deficiente producción láctea. Cada entidad tendrá un tratamiento específico y se verán favorecidas por el agarre correcto, profundo al pecho “tipo sándwich” y en anomalías de pezón podría recurrirse al uso de pezoneras. Si se produce una situación de hipogalactia secundaria se recurriría a la lactancia diferida o galactogogos.

Lactancia diferida20

Consiste en la extracción de lh de forma manual o con sacaleches para administrársela al RN en otro recipiente: cuchara, vasito, jeringa o biberón. Puede ser necesario recurrir a ella en situación de dolor mamario agudo, lesión en los pezones, prematuridad, enfermedad materna, incorporación laboral de la madre, etc. Si un lactante no está dispuesto a mamar de un pecho no productivo, se puede dar el suplemento a través de un suplementador de lactancia (relactación). Si el lactante está dispuesto a mamar de un pecho no productivo puede darse el suplemento separadamente. 

Autores

Elvia Irene Badell Madrid: Pediatra, Puericultor. Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría. Comisión Nacional de Lactancia Humana(LH).

OrcID:0000-0002-4672-1087

Correo electrónico: comisiondelactancia.svpp@gmail.com

Palabras clave: Lactancia humana. Lactancia dolorosa. Anquiloglosia. Fracaso de la lactancia.

Key words: Breastfeeding. Painful lactation Ankyloglossia. Failure of breastfeeding.

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Clinical Guidelines for the Establishment of Exclusive Breastfeeding. June 2005. En: International Lactation Consultant Association [en línea] [consultado el 18/05/2021]. Disponible en: http://www.breastcrawl.org/pdf/ilca-clinical-guidelines-2005.pdf
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  4. Postnatal care up to 8 weeks after birth. En: NICE [en línea] [consultado 18/05/2021]. Disponible en: http://guidance.nice.org.uk/CG37
  5. Clinical Guidelines for the Establishment of Exclusive Breastfeeding. June 2005. En: International Lactation Consultant Association [en línea] [consultado el 18/05/2021]. Disponible en: http://www.breastcrawl.org/pdf/ilca-clinical-guidelines-2005.pdf
  6. La succión y la deglución durante la lactancia materna. En: Alba Lactancia Materna [en línea] [consultado 18/05/2021]. Disponible en: https://albalactanciamaterna.org/lactancia/claves-para-amamantar-con-exito/succion-y-deglucion/
  7. Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre Lactancia Materna. Guía de Práctica Clínica sobre Lactancia Materna. Guías de Práctica Clínica en el SNS.Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco-OSTEBA, 2017.
  8. Temboury Molina MC. Disfunción motora oral. Diferencia entre la succión del pecho y el biberón. En: Asociación Castellana Leonesa de

Matronas [en línea] [consultado 18/05/2021]. Disponible en: https://www.ascalema.es/wp-content/uploads/2014/10/Comit%C3%A9-deLactancia-Materna-de-la-AEP.-Lactancia-materna.-gu%C3%ADa-para-profesionales.-2004.pdf

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  2. Ferrés-Amat E, Pastor-Vera T, Rodríguez-Alessi P, Ferrés-Amat E, Mareque-Bueno J, Ferrés-Padró E. The prevalence of ankyloglossia in 302 newborns with breastfeeding problems and sucking difficulties in Barcelona: a descriptive study. Eur J Paediatr Dent. 2017;18:319-25.
  3. Schlatter SM, Schupp W, Otten JE, Harnisch S, Kunze M, Stavropoulou D, et al. The role of tongue-tie in breastfeeding problems-A prospective observational study. Acta Paediatr. 2019;108:2214-21.
  4. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Infecciones de la mama relacionadas con la lactancia. Guía de asistencia práctica SEGO. Prog Obstet Ginecol. 2019;62:511-23.
  5. Amir LH; Academy of Breastfeeding Medicine Protocol Committee. ABM clinical protocol #4: Mastitis, revised March 2014. Breastfeed Med. 2014;9:239-43.
  6. Paricio Talayero JM. Diagnóstico y manejo de la mastitis en la madre lactante. Actualización. IX Congreso español de Lactancia Materna, Zaragoza, 2017.
  7. Buck ML, Amir LH, Cullinane M, Donath SM; CASTLE Study Team. Nipple pain, damage, and vasospasm in the first 8 weeks postpartum. Breastfeed Med. 2014;9:56-62.
  8. Berens P, Eglash A, Malloy M, Steube AM. ABM Clinical Protocol #26: Persistent Pain with Breastfeeding. Breastfeed Med. 2016;11:46-53. Disponible en: http://www.respirar.org/grupoviasrespiratorias/protocolos

Presentación

La lactancia humana constituye una de las intervenciones de salud pública con mayor impacto
demostrado sobre la supervivencia infantil, el neurodesarrollo, la nutrición y la salud materna. Además de representar el patrón de referencia para la alimentación del lactante, funciona como un sistema biológico de protección inmunológica que fortalece el vínculo afectivo y la resiliencia de la diada madre-hijo frente a condiciones de vulnerabilidad. (1,2)

En contextos de emergencia, terremotos, inundaciones, conflictos armados o desplazamientos
poblacionales, la lactancia adquiere un valor estratégico aún mayor. Mientras los sistemas sanitarios
pueden colapsar y el acceso a agua potable, electricidad y cadenas de suministro puede verse
comprometido, la leche humana permanece disponible, estéril y biológicamente adaptada a las
necesidades del lactante, sin depender de insumos externos. (3,4,5,6)

Venezuela representa un caso paradigmático de esta problemática: atraviesa una emergencia
humanitaria compleja documentada al menos desde 2015, caracterizada por el deterioro de los servicios de agua y electricidad, el colapso de la infraestructura hospitalaria, la escasez de insumos médicos y la emigración masiva de personal de salud. En este contexto, la lactancia materna óptima adquiere un valor añadido como escudo protector de la infancia, ya que provee una alimentación segura, disponible en todo momento, sin depender del agua potable, la electricidad ni las medidas de esterilización de utensilios que la preparación de fórmula infantil requiere. (7)

La evidencia demuestra que el estrés psicológico asociado a un desastre no interrumpe la síntesis de
leche humana. La activación neuroendocrina del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal puede inhibir
transitoriamente el reflejo de eyección al disminuir la liberación pulsátil de oxitocina, pero la producción láctea, mediada fundamentalmente por la prolactina y por el vaciamiento mamario, se mantiene siempre que exista un drenaje adecuado y frecuente del pecho. (6)

Por ello, el pediatra debe asumir un rol activo en la identificación y corrección de las dificultades técnicas de la lactancia, el apoyo emocional a la madre, la educación basada en evidencia y la prevención de prácticas potencialmente perjudiciales, como la introduccion innecesaria de fórmulas infantiles o el destete precoz motivado por creencias erróneas. (2,3,6)

El presente manual sistematiza, en un algoritmo de ocho pasos, las recomendaciones de los principales organismos internacionales y de la propia Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría para la atención de la diada madre-lactante durante emergencias y desastres, con el propósito de fortalecer la respuesta clínica de los pediatras y del personal de salud, promoviendo la continuidad de la lactancia como estrategia de supervivencia, protección inmunológica y apoyo psicoemocional. (3,4,6,8)

A. Garantizar la seguridad inmediata

La primera responsabilidad del pediatra que atiende a una madre lactante y su hijo tras un desastre
consiste en garantizar la supervivencia y la seguridad inmediata de ambos. Antes de valorar la técnica de lactancia o el estado emocional materno, es imprescindible confirmar que la diada se encuentra fuera de peligro y que no existen condiciones clínicas que amenacen la vida o comprometan la atención posterior.

Este enfoque se fundamenta en las recomendaciones internacionales sobre alimentación del lactante y del niño pequeño en emergencias (Infant and Young Child Feeding in Emergencies, IYCF-E), que
establecen que la alimentación infantil debe integrarse dentro de una evaluación clínica integral y nunca abordarse de forma aislada del estado general de la madre y del nino. (5,6)

La seguridad inmediata comprende tres dimensiones inseparables: la seguridad de la madre, la
seguridad del lactante y la seguridad del entorno físico donde se encuentra la diada (ausencia de riesgo estructural, disponibilidad de agua segura, higiene básica, privacidad razonable para amamantar y acceso a ayuda sanitaria). La evaluación sistemática de estas tres dimensiones permite priorizar intervenciones y crear las condiciones necesarias para sostener la lactancia de forma segura. (5,6)

Una vez confirmada la estabilidad clínica de la madre y el lactante mediante un enfoque estructurado
(evaluación rápida de la vía aérea, respiración, circulación y estado neurológico), el equipo de salud debe favorecer el contacto piel con piel y mantener a la diada unida siempre que no exista contraindicación clínica, antes de continuar con la evaluación técnica de la lactancia y del estado emocional materno. (6,9)

B. Mantener la díada unida

Una vez garantizada la estabilidad clínica inmediata, debe preservarse la unidad de la diada madre lactante evitando cualquier separación innecesaria. Durante una emergencia es frecuente que las familias sean trasladadas o atendidas en condiciones de caos organizacional, lo que incrementa el riesgo de separación involuntaria, con importantes repercusiones fisiológicas, psicológicas y nutricionales sobre el establecimiento o la continuidad de la lactancia. (4,5)

La evidencia sistemática demuestra que mantener a la madre y al lactante juntos favorece la estabilidad fisiológica del recién nacido y del lactante menor, mejora la producción y transferencia de leche, disminuye el estrés materno y fortalece el vínculo afectivo, factores que adquieren una relevancia aún mayor en escenarios de desastre. Por ello, las principales organizaciones internacionales recomiendan que la diada permanezca unida siempre que no exista una contraindicación médica claramente establecida, considerando esta medida como una intervención esencial para la protección de la salud materno-infantil. (8,9,10,11) 5

En el plano emocional, mantener a la madre junto a su hijo actúa como factor protector psicológico: reduce la sensación de pérdida de control, fortalece el sentido de competencia materna y favorece la regulación emocional, factores especialmente relevantes en escenarios de desastre donde la ansiedad materna es prevalente. (6,12)

La separación de la diada sólo está justificada ante indicaciones clínicas documentadas: inestabilidad hemodinámica materna, necesidad de cirugía urgente o cuidados intensivos maternos; reanimación neonatal, insuficiencia respiratoria grave, shock o convulsiones en el lactante. En estos casos, la separación debe ser la mínima indispensable, iniciando extracción manual o mecánica de leche cada 2-3 horas, favoreciendo el contacto piel con piel tan pronto la condición clínica lo permita y promoviendo la reunificación precoz. (6,13)

 C. Evaluación rápida del lactante

Tras una emergencia, el pediatra debe confirmar que el lactante se encuentra clínicamente estable antes de asumir que las dificultades observadas se relacionan exclusivamente con la lactancia. La valoración rápida debe responder si el lactante está alerta, succiona eficazmente, presenta diuresis adecuada (al menos seis pañales mojados diarios después del quinto día de vida) y no muestra signos de deshidratación, pérdida de peso excesiva, fiebre, hipotermia, dificultad respiratoria, cianosis, convulsiones o rechazo completo del alimento. (2,14)

La presencia de cualquiera de estos signos de alarma obliga a priorizar el manejo pediátrico urgente antes de intervenir sobre la técnica de lactancia, dado que un lactante clínicamente inestable puede presentar dificultades de alimentación secundarias a la enfermedad de base y no a un problema primario de la lactancia. (2,14)

D. Evaluación técnica de la lactancia

Una vez confirmada la estabilidad clínica del lactante, debe realizarse una evaluación estructurada de la
lactancia durante una toma completa, sin interrupciones innecesarias y en un ambiente que reduzca la
ansiedad materna. La observación directa constituye el estándar de referencia para identificar
dificultades relacionadas con el agarre, la posición, la succión y la transferencia de leche. Un buen agarre
se reconoce porque el mentón y la nariz del recién nacido están cerca del pecho materno, los labios
están evertidos, la boca está bien abierta y se observa más areola por encima de la boca que por debajo
(agarre asimétrico). (8,15)

La escala LATCH, desarrollada por Jensen, Wallace y Kelsay y validada al castellano por Báez León y
colaboradores, es una herramienta clínica que evalúa de forma objetiva la calidad del agarre (Latch), la
presencia de deglución audible (Audible swallowing), el tipo de pezón (Type of nipple), la comodidad
materna (Comfort) y el grado de ayuda requerido para el posicionamiento (Hold); cada componente se
puntúa de 0 a 2, para un total de 10 puntos. (Consulte tabla #1 de la Guía Clínica SVPP: Dificultad en el
establecimiento de la Lactancia Humana)6

Cuando la succión está alterada debe descartarse una causa físico-anatómica (anquiloglosia,
macroglosia, retrognatia, paladar hendido) o funcional (succión disfuncional por hipertonía, con arqueo
del lactante y agarre doloroso, o succión inmadura por hipotonía). La anquiloglosia, presente en el 4 al
10 % de los recién nacidos, se clasifica morfológicamente según Coryllos y Kotlow en cuatro tipos, y su
repercusión funcional puede valorarse mediante escalas como la de Hazelbaker o la Bristol Tongue
Assessment Tool, que orientan la necesidad de frenotomía. (8,18,19)

Cuando se identifican dificultades técnicas, el pediatra debe corregir la posición y el agarre, favorecer el
contacto piel con piel, promover la lactancia a libre demanda, tranquilizar a la madre, observar
nuevamente una toma completa y programar un seguimiento cercano, reforzando en cada contacto la
confianza materna en su capacidad de amamantar. (15,20)

Manejo Clínico de las principales dificultades de la lactancia en Emergencias

Las emergencias incrementan la frecuencia de problemas de lactancia debido al estrés, el agotamiento
físico, la falta de privacidad y las dificultades para acceder a apoyo especializado. El manejo de cada
dificultad debe orientarse, en todos los casos, a mantener la lactancia y evitar la suspensión innecesaria.

Dolor durante la lactancia y grietas del pezón
El dolor durante la lactancia nunca debe considerarse normal: por cada día de dolor materno
persistente durante las tres primeras semanas de lactancia, el riesgo de cese aumenta entre un 10 y un
26 %, siendo el dolor mamario la principal causa de abandono. La prevalencia de dolor inicial del pezón
alcanza el 60-80 % de las madres, habitualmente transitorio con pico al tercer día y resolución en dos
semanas. Debe descartarse mala técnica de agarre, traumatismo por sacaleches, dermatosis por fricción
o irritantes, vasoespasmo (fenómeno de Raynaud del pezón) y candidiasis del pezón, cada una con
tratamiento específico, siempre corrigiendo el agarre y manteniendo la lactancia. (8,27,28)

Ingurgitación mamaria
La ingurgitación es frecuente en los primeros días posparto por acumulación de leche y edema
intersticial, o cuando existe separación madre-hijo o disminución brusca del vaciamiento. El manejo
basado en evidencia incluye lactancia frecuente a libre demanda, contacto piel con piel, la técnica de
presión inversa suavizante, extracción manual cuando sea necesaria y compresas frías después de las
tomas, evitando el vaciamiento excesivo que estimule la sobreproducción. (8,9,10)

Mastitis
La evidencia actual clasifica la mastitis como un espectro inflamatorio que incluye la mastitis subaguda
(con sensación de vaciamiento incompleto y obstrucción ductal, frecuentemente por Staphylococcus
epidermidis), la mastitis aguda (dolor localizado, eritema, induración y fiebre mayor de 38 °C,
habitualmente por Staphylococcus aureus) y, en su forma más grave, el absceso mamario.
Aproximadamente el 85 % de los casos de mastitis aguda resuelven con drenaje frecuente y eficaz por el
lactante o por extractor junto con antiinflamatorios; si no hay mejoría en 24 horas o persiste la fiebre,
debe iniciarse antibioterapia empírica, y ante confirmación ecográfica de absceso, proceder al drenaje.
En todos los escenarios, la lactancia debe mantenerse durante el tratamiento. (8,29,30)7

Hipogalactia percibida y verdadera
La hipogalactia percibida: la creencia materna de producir una cantidad insuficiente de leche, aún
cuando la producción sea fisiológicamente adecuada, constituye una de las principales causas de
abandono precoz de la lactancia exclusiva. Antes de indicar fórmula, debe evaluarse la ganancia
ponderal, la diuresis, la frecuencia de las tomas y la transferencia efectiva de leche mediante
observación directa. La hipogalactia verdadera puede ser secundaria a hipotiroidismo, síndrome de
ovario poliquístico, obesidad mórbida, diabetes gestacional, síndrome de Sheehan, retraso del contacto
piel con piel (por ejemplo, tras cesárea) o alteraciones anatómicas de la mama y el pezón; en estos casos
puede estar indicada la relactación asistida y, excepcionalmente, el uso de galactogogos. (8,20,24)

Puede ampliar información en la Guía Clínica SVPP- Sección Lactancia: “Dificultad en el
establecimiento de la Lactancia Humana (LH)” en svpediatria.org              

E. Evaluación emocional de la madre

Toda madre afectada por un desastre debería recibir un tamizaje básico de su estado emocional, ya que
la evidencia demuestra que la mayoría de las dificultades atribuidas a “falta de leche” durante
emergencias se relacionan más con ansiedad, estrés agudo y pérdida de confianza materna que con
una insuficiencia real de producción. (6,20)

No existe una escala única diseñada específicamente para el trauma por desastre en madres lactantes;
la práctica clínica recomienda un tamizaje escalonado que combine instrumentos validados en tres
esferas: el trauma agudo, la salud mental perinatal y la autoeficacia de la lactancia. (ver anexos) Para el
trauma agudo se recomienda el Inventario de Distrés Peritraumático (Peritraumatic Distress Inventory,
PDI), un instrumento de 13 ítems que mide la angustia física y emocional experimentada durante y en
los días inmediatamente posteriores al evento, y la Escala del Impacto del Estímulo Revisada (Impact of
Event Scale-Revised, IES-R), que evalúa intrusión, evitación e hiperalerta. (21,22)

Para la esfera materna, la Escala de Depresión Posnatal de Edimburgo (Edinburgh Postnatal Depression
Scale, EPDS), de 10 ítems, constituye el instrumento internacional de referencia para el tamizaje de
depresión y ansiedad perinatal, y ha demostrado sensibilidad para captar el estrés agudo en contextos
de desastre. La relacion entre las dificultades de lactancia y la depresión posparto es bidireccional: las
madres con más dificultades técnicas tienen mayor riesgo de deprimirse por el sentimiento de culpa
asociado, y el destete precoz puede, a su vez, aumentar la ansiedad y la depresión. (8,23)

Para la esfera de la díada, la Escala de Autoeficacia en Lactancia Materna-Versión Corta (Breastfeeding
Self-Efficacy Scale-Short Form, BSES-SF) mide específicamente la confianza materna en su capacidad de
amamantar, un constructo distinto del trauma psicológico pero determinante en el abandono precoz de
la lactancia. La combinación de un puntaje elevado en las escalas de trauma (PDI o IES-R) con un puntaje
bajo de autoeficacia (BSES-SF) identifica a la díada en alto riesgo de abandono de la lactancia y debe
orientar una intervención prioritaria de apoyo psicoemocional y consejería especializada. (20,21,22)8

Las madres en período de lactancia constituyen una población especialmente vulnerable durante los
desastres debido a la combinación del estrés agudo, las demandas del cuidado neonatal y las
alteraciones abruptas del entorno. Los trastornos psicológicos más frecuentes en este contexto incluyen
la reacción aguda al estrés, el trastorno por estrés postraumático, la depresión posparto (cuya
prevalencia oscila entre el 5 y el 25 % en el primer año posparto) y la ansiedad perinatal, todos ellos con
impacto documentado sobre la autoeficacia y la duración de la lactancia. (8,21,22,23)

Ante una situación de amenaza se activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, aumenta la liberación de
cortisol y la actividad simpática, y puede disminuir transitoriamente la liberación de oxitocina; esto
explica por qué la madre puede percibir una menor salida de leche o un lactante más irritable, sin que
ello implique una disminución real de la síntesis láctea, la cual depende fundamentalmente de la
prolactina y del vaciamiento mamario frecuente. (6)

El pediatra debe derivar de forma prioritaria a salud mental cuando identifique ideación suicida,
pensamientos de daño hacia el bebé, síntomas psicóticos, incapacidad para cuidar al lactante o crisis de
pánico incapacitantes, garantizando en todo momento que la madre no permanezca sola y que se active
la red de apoyo familiar disponible. (12)

Los factores familiares (apoyo emocional, instrumental e informativo) constituyen uno de los principales
factores protectores frente al desarrollo de trastornos emocionales graves y frente al abandono precoz
de la lactancia; la inclusión activa de la pareja y de la red familiar en la consejería fortalece la
autoeficacia materna y favorece una mejor adaptación de toda la familia al contexto adverso. (12,20)

F. Educación clave

Otra de las funciones claves del personal de salud a cargo de la díada en eventos adversos, consiste en
que cuando la madre (o entorno) expresa la creencia de que “se le cortó la leche” a causa del susto o del
desastre, debe explicar, con lenguaje sencillo, que no existe evidencia científica de que un evento
estresante detenga la producción de leche humana; lo que puede ocurrir es una inhibicion transitoria
del reflejo de eyección mediado por oxitocina, mientras que la síntesis láctea continua si el pecho se
vacia con frecuencia. (6) De igual manera, debe desmontarse la creencia de que “la leche se dañó” por
efecto del estrés: la evidencia disponible confirma que la leche humana conserva su calidad nutricional e
inmunológica incluso en madres expuestas a situaciones de estrés agudo o desnutrición leve a moderada. (3,6)

El pediatra debe reforzar sistemáticamente los principios de la lactancia exclusiva a libre demanda,
evitando la introducción innecesaria de biberones, agua o fórmula infantil sin una indicación médica
clara, en concordancia con las recomendaciones de los organismos internacionales y nacionales sobre
alimentación del lactante durante emergencias. (2,3,4,7)

G. Situaciones especiales

Cuando la lactancia directa se interrumpe temporalmente (por separación, hospitalización, enfermedad
materna o uso previo de sucedáneos) o cuando una madre sustituta, adoptiva u homoparental desea
alimentar a su hijo con leche humana, la relactación y la inducción de la lactancia constituyen
intervenciones eficaces y de gran valor en emergencias, con reportes de éxito hasta en el 100 % de los
casos estudiados cuando existe adecuada motivación y apoyo profesional. (24)

El elemento clave para lograr la relactación es la estimulación directa, frecuente y sostenida del pecho,
entre 8 y 12 veces al dia, cada 1 a 3 horas de dia y cada 4 horas de noche; mediante succión directa,
extracción manual o mecánica; la producción de leche suele iniciarse entre una y seis semanas después
de comenzar la estimulación. El intervalo de lactancia (tiempo transcurrido desde la última toma) y la
motivación materna son más determinantes del éxito que la edad materna, la paridad o la experiencia
previa de lactancia. (24)

Mientras se restablece la producción, el suplemento (leche extraída, leche humana donada o fórmula)
debe administrarse evitando biberones y tetinas, preferentemente mediante un suplementador de
lactancia colocado junto al pezón o mediante la técnica de “chorreo y goteo”, que estimula al lactante a
succionar directamente el pecho. Cuando las técnicas fisiológicas no logran producción tras dos
semanas de estimulación adecuada, puede considerarse el uso de galactogogos como la
metoclopramida o la domperidona, cuya eficacia no está firmemente demostrada frente a la
estimulación física y cuyo uso requiere vigilancia médica; la domperidona, en particular, se ha asociado
a prolongación del intervalo QT cuando se administra por vía endovenosa, por lo que su indicación oral
debe individualizarse. (24,25,26)

Cuando la lactancia directa resulta imposible (por fallecimiento materno, separación prolongada o
contraindicación médica absoluta), las alternativas deben priorizarse en el siguiente orden: leche
materna extraída de la propia madre, relactación, leche humana donada a través de un banco de leche
debidamente supervisado y, únicamente cuando ninguna de las opciones anteriores sea viable, fórmula
infantil bajo indicación médica documentada. (4,5,6,24)

Lactancia en recién nacidos vulnerables
En prematuros, recién nacidos de bajo peso o con restriccion del crecimiento debe priorizarse la leche
materna propia, la extraccion precoz y el metodo madre canguro cuando sea clínicamente posible. El
contacto piel con piel continuo (método madre canguro) se asocia a una reducción significativa de la
mortalidad neonatal, la sepsis y la enterocolitis necrosante, ademas de mejorar la ganancia ponderal y
el neurodesarrollo. (11,13,14) 10

Las madres adolescentes presentan mayor riesgo de baja autoeficacia, dependencia familiar y
abandono precoz de la lactancia, por lo que requieren consejería individualizada con lenguaje sencillo,
inclusión activa de la familia y seguimiento más frecuente. (12,20)

Las madres sustitutas, adoptivas, homoparentales o trans que desean amamantar mediante inducción
de la lactancia constituyen un grupo cada vez más frecuente y requieren protocolos específicos de
estimulación mamaria mecánica y, en casos seleccionados, hormonal, junto con asesoría experta en
lactancia; la evidencia confirma que la lactancia es un proceso biológicamente viable
independientemente del sexo o de la existencia de un embarazo previo, y que la calidad de la leche
producida no difiere significativamente de la producida en el puerperio. (24)

Las madres desplazadas requieren, como prioridad, seguridad física, privacidad para amamantar,
acceso a agua potable y alimentación adecuada; los organismos internacionales recomiendan proteger
activamente la lactancia dentro de campamentos y refugios temporales mediante espacios habilitados y
personal capacitado en consejería. En emergencias, puede recurrirse a una madre sustituta o nodriza
evaluada para lactantes huérfanos por fallecimiento materno o separados por migración forzada.
(4,5,7,24,33)

En madres con enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, epilepsia o hipotiroidismo) la lactancia
debe recomendarse en la mayoría de los casos, individualizando el tratamiento farmacológico según su
compatibilidad con la lactancia y las guías nacionales vigentes. (2,15)

Uso de Sucedáneos de la Leche Materna
Uno de los errores más frecuentes durante los desastres consiste en la distribución masiva e
indiscriminada de sucedáneos de la leche materna sin una valoración clínica individualizada. Las
recomendaciones internacionales establecen que la lactancia exclusiva continúa siendo el estándar,
que la alimentación artificial requiere indicaciones médicas precisas, y que la distribución
indiscriminada de fórmulas incrementa el riesgo sanitario de la población infantil afectada. (3,4,5)

En contextos de emergencia suelen faltar agua potable, electricidad, refrigeracion y condiciones de
estérilizacion adecuadas para la preparación segura de la formula infantil, lo que incrementa la
incidencia de diarreas, deshidratación, infecciones y mortalidad infantil cuando su uso no está
médicamente justificado ni debidamente supervisado. En circunstancias no relacionadas con
emergencias ya se ha estimado que una lactancia adecuada podría evitar hasta el 20 % de las muertes
de lactantes y niños pequeños, cifra que se eleva considerablemente en contextos de crisis humanitaria
compleja como la venezolana. (4,5,6,7)

La comercialización y distribución de sucedáneos de la leche materna debe regirse por el Código
Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna de la OMS; toda donación de
fórmula infantil debe estar coordinada, supervisada, médicamente indicada y monitorizada, evitando la
entrega indiscriminada en refugios y centros de evacuación. Deben rechazarse las donaciones no
solicitadas de sucedáneos, biberones y tetinas; si su uso resulta estrictamente necesario, deben
adquirirse a través de organismos responsables con etiquetado genérico, distribuirse solo a niños con
necesidad clínica documentada y promoverse la alimentación con taza en lugar del biberón. (7,31,32)

H. Seguimiento

Toda madre afectada por un desastre requiere seguimiento clínico estructurado, idealmente a las 24-48
horas, a los 7 días, a los 15 días y al mes del evento, con el fin de monitorizar la evolución de la lactancia,
el estado nutricional del lactante y la recuperación emocional materna. En procesos de relactación, el
control semanal de peso (con una ganancia esperada de al menos 125 g por semana tras los primeros 10
días de vida) constituye el principal indicador objetivo de una producción de leche adecuada. (12,15,24)

Para sintetizar el proceso de intervención y asegurar que los puntos clave permanezcan presentes en la
práctica diaria, hemos condensado nuestro algoritmo de atención en la nemotecnia LACTAR. Este
acrónimo representa una hoja de ruta integral diseñada para optimizar cada encuentro clínico: desde el
momento de Localizar y asegurar el bienestar inicial de la diada, pasando por el Acompañamiento
emocional y la Corrección técnica, hasta el Tamizaje de signos de alarma, la Asesoría basada en evidencia
y, finalmente, el Referir y seguimiento oportuno. Aplicar este modelo no solo estandariza la atención, sino
que garantiza que ningún aspecto crítico, ni físico ni psicológico quede fuera de la intervención.

Recomendaciones Institucionales

Para hospitales y maternidades

  • Mantener el alojamiento conjunto siempre que la condición clínica lo permita. (9,15)
  • Garantizar el contacto piel con piel desde el nacimiento y durante toda la hospitalización, cumpliendola hora sagrada. (8,10,11)
  • Disponer de protocolos institucionales de apoyo a la lactancia en situaciones de desastre, incluyendola consulta prenatal de lactancia. (5,15,24)
  • Capacitar al personal sanitario en consejería de lactancia, manejo de la anquiloglosia y comunicaciónempática. (15,18)
  • Establecer circuitos de referencia para salud mental perinatal. (12,23)
 

Para refugios y centros de evacuación

  • Habilitar espacios seguros, limpios y privados para amamantar y extraer leche. (4,33)
  • Evitar la distribución indiscriminada de fórmulas infantiles, cumpliendo el Codigo Internacional de comercialización de Sucedaneos de la Leche Materna. (31,32)
  • Incorporar personal capacitado en lactancia o personal entrenado en alimentación infantil en emergencias. (5,7)
 

Para autoridades sanitarias

  • Integrar la alimentación del lactante en emergencias dentro de los planes nacionales de gestión de

riesgo, considerando el contexto de emergencia humanitaria compleja. (5,7,33)

  • Regular la recepción y distribución de donaciones de fórmula infantil conforme a las

recomendaciones internacionales. (31,32)

  • Fortalecer la disponibilidad de bancos de leche humana y programas de donación cuando sea factible.

(4,24)

Conclusiones

La continuidad de la lactancia humana durante emergencias depende menos de la fisiología mamaria
que de la calidad del apoyo brindado por el equipo de salud. Tras un desastre, la combinación de
incertidumbre, estrés, pérdida de redes de apoyo y desinformación puede erosionar la confianza
materna y favorecer decisiones precipitadas, como el destete o la introducción innecesaria de fórmulas
infantiles. (6,34)

El pediatra debe asumir un liderazgo clínico y humano, sustentado en la evaluación integral de la diada,
el acompañamiento emocional y la comunicación basada en evidencia. Cada consulta representa una
oportunidad para proteger la lactancia como intervención esencial de supervivencia, fortalecer la
resiliencia familiar y garantizar el derecho del lactante a recibir el alimento más seguro y biológicamente
apropiado, incluso en los escenarios más adversos. (1,3,7,34)

Autores

Badell Elvia 1, Urbina Huiades 2, Hernandez Carlos 3 Baute Susanne 4
1. Pediatra, Puericultor. Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría. Comisión Nacional
de Lactancia Humana (LH).
OrcID:0000-0002-4672-1087
2.Pediatra-Intensivista. Especialista en Quemaduras. Doctorado en Ciencias Médicas. Curso
de Manejo de desastres por causas naturales, de guerra y terrorismo: Focalizado en la niñez
y su familia.
OrcID: 0000-0002-7267-5619
3.Pediatra, Puericultor. Estudios Universitarios Superiores de alta Gerencia en Salud Pública.
Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría: Comisión de informática y página web.
OrcID:
4.Pediatra, Puericultor. Magíster en Nutrición/ Universidad de Carabobo. Comisión de
Lactancia Humana Filial Carabobo.
OrcID:0009-0005-9571-8406

Correo electrónico: comisiondelactancia.svpp@gmail.com

Palabras clave: lactancia humana, emergencias y desastres,
alimentación del lactante, atención pediátrica.

Key words: Breastfeeding, disasters, infant feeding, pediatric care.

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Anexos